sábado, 2 de febrero de 2008

Teófio Bichara Z.

Un viaje al siempre sorprendente mundo de la ciencia nos demuestra que el tiempo es un elemento relativo. La odisea de un astronauta revelaría, por ejemplo, tal y como se detalla en tratados científicos y películas de ciencia ficción, que en la atmósfera del universo conviven imágenes y sonidos de múltiples tiempos y ciudades.

La metáfora del universo adquiere dimensión humana en la vida y trayectoria de algunos hombres que no conformes con escribir su historia personal, escriben, también, al mismo tiempo, historias de múltiples tiempos y ciudades.

Así, en una travesía incesante por terrenos como el desarrollo profesional, la familia y el oficio acudimos no sólo a la línea de vida de un ser humano, sino al repaso por países, ciudades, épocas históricas, empresas y sueños colectivos.

Acudamos ahora al maravilloso ejercicio de leer la vida en la multifacética vida de un hombre de esfuerzo, trabajo y ejemplo familiar, en la incansable trayectoria de vida de Teófilo Bichara Zimeri.
INFANCIA

El recuerdo más remoto es el de un hogar donde la madre es cariñosa y entregada a sus hijos y a su esposo: un hombre trabajador, honrado y, consecuentemente, dedicado completamente a su familia.

De él aprenderá el amor a los suyos. Y así como él, también se convertirá en el tronco de una gran familia, cubriéndolos y velando por todos. Porque eso mismo que le transmitió su padre lo transmitirá a sus hijos, una educación donde el amor al trabajo es lo principal.
La historia, sin embargo, comienza antes, el 11 de enero de 1915, en Torreón, Coahuila, fecha de nacimiento de Teófilo Bichara Zimeri, hijo de Bichara Juan Jalil Zablah y Afife Zimeri y nieto por la línea paterna de Juan Kabil Elías y Miladee de Juan Kabil Elías, y por línea materna, de Elías Zimeri y Rahme L. de Zimeri.

Aunque el nacimiento del primogénito ocurre en México, la familia Bichara Zimeri tiene sus orígenes en Belén, Palestina. Ciudad que guarda dos fechas de nacimiento, 1885, para el padre, y 1898, para la madre.

El matrimonio se efectúa en la Iglesia de la Natividad, según consta en el certificado de la villa de Bethelem, el 27 de julio de 1913. Bichara Juan Jalil Zablah, de la comunidad latina de los otomanos, desposa a Afife, hija de Elías Siman Zimeri.

Con el paso de los días y, al igual que otros palestinos, los recién casados deciden emigrar en una época en la que el territorio estaba bajo el dominio de los turcos y era común ver las filas de católicos palestinos siendo reclutados para cumplir con el servicio militar turco.

El viaje es en barco, poco antes de la Revolución Mexicana, en 1903. Al llegar se encuentran con un país incorporado a la era industrial, pero con desigualdades económicas y políticas, con grandes centros urbanos encabezados por la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Veracruz, y con un presidente que por un lado invitaba a participar de elecciones democráticas y, por el otro, se mantenía en el poder por más de 26 años.

Luego de 10 años, la familia Bichara Zimeri hará una visita a Tierra Santa y regresará a establecerse definitivamente.

El primer destino es la Ciudad de México. Ahí, al igual que cientos de familias árabes, se dedican al comercio, con un negocio de ropa ubicado en Mesones.

De la ciudad de México la familia se traslada a Torreón. En sociedad con José y Salomón, hermanos del padre, establecen, al igual que la mayoría de los árabes radicados en el país, un comercio.

La ciudad en la que Teófilo Bichara Zimeri pasa su infancia es una típica plaza del Norte de México en la que el crecimiento apenas comenzaba de manera rápida. Constituida en ciudad apenas en 1907, Torreón se encaminaba a la era contemporánea con el esfuerzo de algunos extranjeros y mexicanos que habían impulsado el desarrollo en dos frentes, el industrial y el ferroviario.

Fábricas como la de Hilados y Tejidos “La Constancia”, o la compañía manufacturera “La Alianza”, fundadas en 1890 habían atraído tan sólo en tres años nuevas inversiones y avances, como la estación ferroviaria de Torreón. Y así, sucesivamente, con la incorporación de más industrias, como la Fundidora Mertalúrgica de Torreón, conocida ahora como Met-Mex Peñoles.

La vida en esos años, según recuerda, don Teófilo, era tranquila, la familia vivía detrás de la tienda, tenían dos o tres cuartos, una recámara y una cocina.

La cultura que aprendí fue la del trabajo. Éramos una familia normal de la época. Vivíamos tranquilamente, atrás de la tienda. De mi padre recuerdo su seriedad y responsabilidad y de mi madre, que era una mujer abnegada, dedicada siempre a su familia. Una parte de la familia se quedó en Palestina, el resto, los que vinieron, llegaron a México vía Veracruz.

Mi madre, por ejemplo, quiso traerse consigo a su hermano Antonio. Al llegar a México, a mi tío no le gustó y, con la esperanza de regresar a su tierra se fue a Tampico, donde finalmente murió.

Junto con el desarrollo industrial, la ciudad de Torreón poseía otro rostro, el de la Revolución Mexicana, con una ciudad que había sido tomada por el general Francisco Villa en 1913 y que recibe al año siguiente la visita de Venustiano Carranza, debido a los repetidos casos de manifiesto desacato del general insurgente.

En 1916, por tercera y última ocasión, Torreón fue tomada por Villa. En esta ocasión exigió un préstamo forzoso, entregándosele un millón de pesos en moneda constante y sonante.

Para completar el círculo de tales acciones, por orden de Villa se saquearon, destruyéndolas o quemándolas todas las imprentas “para que no hablaran mal de él”.

Las condiciones en las que se encontraba Torreón obligaron a muchas familias a buscar ciudades más seguras, principalmente del otro lado de la frontera. Así lo hizo la familia Bichara Zimeri.

Los primeros que lo hicieron, fueron los pequeños. Teófilo Bichara Zimeri contaba entonces con dos años, y durante siete, el paisaje en el que creció fue el de la ciudad fronteriza, El Paso, Texas.

Lo único que recuerdo es que a mi padre se lo llevaron al Campo Militar porque lo iban a fusilar. Yo tenía dos años y nos enviaron con el hermano de mi padre, Alfredo. Ahí, con el dinero que había ahorrado, mi padre pone una tienda de telas y de nuevo se dedica al comercio.

En esos años, las ciudades de la frontera estaban llenas de refugiados mexicanos, especialmente de Monterrey y Chihuahua, la mayoría de la gente de Chihuahua se fue a El Paso, la de Monterrey a San Antonio y la de Tijuana a San Diego.

De entre los revolucionarios, también hubo exiliados, como en el caso de Mariano Azuela, narrador que escribiría sobre la Revolución y Felipe Ángeles, otro personaje clave en el movimiento armado.

Cuando la estabilidad regresó al país, muchos regresaron pero otros no, prefirieron la seguridad de sus nuevas residencias. En el caso de la familia Bichara Zimeri, el padre regresa con materia prima y de nueva cuenta abre su tienda de telas en Torreón.

Las telas tuvieron mucho éxito. De hecho, en una temporada mamá se dedicó a coser. Se vendían chalinas negras que mandaban a vender a Chihuahua. (fragmento)